
La directora argentina Lucrecia Martel, que sorprendió a todo Cannes 2002 y a todo el ambiente cinematográfico con su opera prima La ciénaga , vuelve a la gran pantalla con La niña santa. Almodovar oficia de productor asociado de este film en el que Martel confirma su capacidad de contar realizando una ambientación perfecta. El guión es nuevamente un gran acierto y es para destacar la resolución original y técnicamente perfecta del clímax del último acto. De todos modos en la película subyace una idea bastante desacertada de la religión católica, mostrándola enrarecidamente, de hecho en el grupo de catequesis a la que asiste la protagonista, salvo ella y su mejor amiga, las otras chicas parecen todas retrasadas mentales. Y la monja (¿será una monja?) o la chica que dirige el grupo es una hermosa joven de la cual es espectador se queda con la idea de que está “atrapada” por la religión. Todo muy almodovariano. De todos modos estas ideas están sutilmente colocadas y el espectador casi ni las nota.Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/